Sin educación la sostenibilidad no será real

Elementary students portraying a bright future of renewable energy

La iniciativa de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la UNESCO y Fundación Santillana Los Futuros de la Educación: Aprender a Transformarse arrancó hace unos días con el objetivo de repensar la educación y tratar de dar forma al futuro.

Con el título Sostenibilidad humana y del planeta: el papel de la educación para forjar el futuro comenzó el primero de esta serie de seminarios que se irán desarrollando hasta el próximo mes de noviembre.

¿Qué papel juega la educación para asumir una responsabilidad colectiva y colaborativa en materia de ecología y para fomentar la vida sostenible en el planeta?, ¿cómo pueden contribuir la educación y el aprendizaje en el cambio de mentalidades y en la modificación de las prácticas existentes de producción y consumo que son insostenibles y derrochadoras?, ¿cómo dirigir las capacidades humanas hacia una mejora la calidad de la vida humana, respetando al mismo tiempo los ecosistemas que la sustentan?

Buscar transformaciones

Se trataba de busca y explorar las transformaciones profundas y fundamentales que son posibles para la organización futura de las sociedades, la política, la economía e incluso las culturas e indagar sobre el papel que puede jugar la educación para facilitar dichas transformaciones.

Se abordaron las discusiones y desafíos que plantea la sostenibilidad humana y del planeta desde la mirada de los futuros de la educación a nivel regional y global. Y todo ello a través de las miradas de algunas de las personas que más luz pueden aportar sobre estos asuntos: Tarcila Rivera Zea, directora ejecutiva del Centro de Cultura Indígena del Perú y miembro de la Comisión Internacional sobre Los Futuros de la Educación; Bernardo Toro, filósofo y asesor de la Presidencia de la Fundación AVINA y miembro del Consejo Internacional del Instituto Ethos de Brasil, y Enrique Leff, doctor en economía e investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, México. Los tres moderados por alguien con un enorme compromiso social: Lola Huete Machado, periodista y psicóloga, a cargo de la dirección de la sección Planeta Futuro de El País.

Cada uno de los panelistas aportó su reflexión desde la perspectiva que les otorga trabajar en el terreno sobre la sostenibilidad, sobre la educación, sobre la propia investigación social profunda.

Un cambio de mentalidad

Se conversó fundamentalmente sobre el papel que tiene la educación en un futuro sostenible o en la sostenibilidad real del futuro que está a punto de llegar. ¿Es la educación consciente de cómo debe forjar ese futuro? ¿Puede la educación conseguir un cambio de mentalidad en las nuevas generaciones? Todos esperamos que sí, pero lo cierto es que la realidad nos muestra otras evidencias que tal vez no son tan esperanzadoras.

La educación tiene un gran desafío transformador en este asunto que de momento no está calando demasiado hondo, por lo que hay que trabajar más en ello. Frases como la de Bernardo Polo nos invitan a pensar que estamos lejos de conseguir los logros que esperamos, aunque la parte positiva es que podemos conseguirlo con conciencia: “La crisis climática es el determinante de la especie humana hoy y esto debe guiar todos los sistemas educativos de los países. Tenemos que generar una ética del cuidado en educación”. Ese “tenemos que” es una invitación a generar conciencia, algo a lo que la educación está obligada.

Los grandes desafíos

Pero ¿cuál es el desafío más inminente que tenemos entre manos? “El desafío de la humanidad es aprender a vivir en este planeta -ponía Enrique Leff encima de la mesa con el objetivo de hacernos despertar-. El planeta se está viniendo abajo, la vida se está degradando y los sistemas educativos no han dado respuesta”. Es absolutamente necesario incorporar la educación ambiental a los sistemas educativos porque la frase tan repetida “el desarrollo sostenible comienza por la educación” tiene que estar en el objetivo de todas las personas implicadas en ella.

Es uno de los puntos en los que incidía el documento Replantear la educación hacia un bien común mundial desde su publicación en 2015: el mundo está cambiando y la educación debe cambiar también. Este cambio exige nuevas formas de educación que fomenten las competencias que las sociedades y las economías necesitan hoy y mañana. En este documento se hace un análisis sobre aspectos tan necesarios en esta nueva realidad social como el desarrollo sostenible, reafirmar una visión humanista de la educación, la formulación de políticas a nivel local y mundial y recontextualizar la educación y el conocimiento como bienes mundiales comunes.

Cambios en el mundo actual

Los cambios del mundo actual se caracterizan por niveles nuevos de complejidad y contradicción. Generan tensiones para las que la educación tiene que preparar a los individuos y las comunidades, capacitándolos para adaptarse y responder. “Hay desafíos en este nuevo escenario en lo que se refiere a aprender a transformarse y eso nos toca desde el contexto global a lo local y la educación es estratégica si queremos contribuir a tener derechos y a proteger esos derechos”, señalaba Tarcila Riviera refiriéndole al colectivo al que representa, el pueblo indígena.

“La crisis ambiental es la de la incertidumbre, la de la desigualdad”, apuntaba Enrique Leff con toda la razón. “Y todo esto no está en el currículum de las escuelas”.

Los panelistas no olvidaron temas como el enfoque de género dentro de la educación y del propio desarrollo sostenible, el consumismo.

Esta iniciativa de UNESCO y Fundación Santillana pretende catalizar un debate global sobre cómo hay que replantear el conocimiento, la educación y el aprendizaje en un mundo de creciente complejidad, incertidumbre y precariedad.

Con la mirada puesta en 2050 y más allá, estos seminarios y consultas web buscan discutir el papel de la educación para repensar los ejes que han sido identificados por la Comisión Internacional de los Futuros de la Educación como fundamentales del devenir humano: la sostenibilidad humana y del planeta, la producción, acceso y gobernanza del conocimiento; la ciudadanía y participación y la seguridad laboral y económica.

La educación nos une.