Estrategia de Competencias de la OCDE 2019

Las competencias son fundamentales para permitir el progreso de las personas y de los países en un mundo cada vez más complejo, interconectado y cambiante. Los países en los que las personas desarrollan competencias sólidas aprenden a lo largo de su vida y usan las competencias de manera plena y eficaz en el trabajo y en la sociedad son más productivos e innovadores y disfrutan de un mayor nivel de confianza, de mejores resultados sanitarios y de más calidad de vida. Las políticas de competencias desempeñan un papel principal en el establecimiento de las vías de desarrollo de los países, ya que, por ejemplo, facilitan la adopción de las nuevas tecnologías y mejoran la cadena de valor añadido. También hacen que los países sean más atractivos para las inversiones extranjeras directas y suelen ayudar a fomentar sociedades más tolerantes y cohesionadas.

Al igual que la globalización, la digitalización y los cambios demográficos transforman los trabajos, la forma en que funcionan las sociedades y el modo de interactuar de las personas. En este contexto, las ganas de conseguir las competencias adecuadas están creciendo. Para progresar en el mundo de mañana, las personas necesitarán diferentes tipos de competencias y de niveles superiores.

Aplicar con eficacia reformas de competencias es una tarea compleja, dado que la política de competencias se encuentra a medio camino entre la educación, el mercado laboral, la industria y otros ámbitos políticos. Esto implica la necesidad de coordinar y colaborar con una amplia variedad de partes interesadas, como ministerios, funcionarios de todos los niveles de gobierno, estudiantes, profesorado, trabajadores, empleadores, sindicatos y muchos otros. Las reformas intersectoriales suelen asociarse con mecanismos de compensación redistributivos muy complejos, dado que se caracterizan por la asignación y redistribución de recursos tanto entre sectores como entre niveles de gobierno. Por tanto, al diseñar y aplicar políticas de competencias, muchas veces los gobiernos se enfrentan a grandes desafíos políticos y técnicos.

La Estrategia de Competencias de la OCDE de 2019 incorpora las lecciones aprendidas tras aplicar el marco de la Estrategia de Competencias de la OCDE en once países, como los nuevos datos sobre las implicaciones de las llamadas megatendencias, incluidas la globalización, la digitalización, el envejecimiento de la población o las migraciones. También tiene en cuenta los nuevos datos sobre las políticas de competencias que funcionan bajo mecanismos de gobernanza adecuados, como la coordinación efectiva y los mecanismos de rendición de cuentas, la financiación eficiente de diferentes fuentes y los sistemas de información.

Las recomendaciones clave de política están organizadas en torno a tres componentes generales de la actualización de la Estrategia de Competencias de la OCDE de 2019:

– Desarrollar competencias necesarias a lo largo de la vida. Para garantizar que los países pueden adaptarse y progresar en un mundo tan cambiante, todas las personas deben poder tener acceso a oportunidades para desarrollar y mantener un desempeño sólido en una serie de competencias. Este proceso es permanente, empezando en la infancia y la juventud y continuando durante la vida adulta. También abarca todos los ámbitos de la vida, ya que no solo debe darse de manera formal en los centros educativos y en la educación superior, sino también, de manera no formal e informal en el hogar, la comunidad y el lugar de trabajo.

– Usar las competencias de manera eficaz en el trabajo y en la sociedad. Desarrollar una serie de competencias sólidas solo es el primer paso. Para garantizar que los países y su población obtienen todo el valor económico y social de la inversión en el desarrollo de las competencias, las personas también necesitan oportunidades, estímulos e incentivos para usar sus competencias de forma plena y eficaz en el trabajo y en la sociedad.

– Fortalecer la gobernanza de los sistemas de competencias. El éxito en el desarrollo y el uso de las competencias necesarias requiere mecanismos de gobernanza sólidos que promuevan la coordinación, la cooperación y la colaboración en todos los niveles de gobierno, que impliquen a las partes interesadas en el ciclo de formulación de políticas, que construyan sistemas de información integrados y que armonicen y coordinen los mecanismos de financiación.