skip to content

Transformar la educación: una mirada desde la escuela peruana

Hugo[1]

Un grupo de expertos formado por líderes políticos, especialistas internacionales, directores, docentes y representantes de la educación en Perú debaten en estos días en el Foro “Transformar la educación peruana”.

El evento está organizado por Fundación Santillana. Uno de sus participantes, Hugo Díaz Díaz, ex presidente del Consejo Nacional de Educación, planificador de la educación y especialista en el estudio y evaluación de políticas educativas, hace un análisis sobre la situación actual de la educación y las habilidades 21 en Perú que no deja nada en el tintero sobre los aspectos más importantes que deben formar parte del proceso de transformación educativa en su país. Se trata de un documento imprescindible para entender el futuro y la realidad de la escuela allí.

En naciones como el Perú, los sistemas educativos enfrentan principalmente cuatro desafíos relacionados con su futuro: preparar para una sociedad incierta, contribuir a asegurar la inclusión social de toda su población, crecer económicamente y promover entornos ambientales que permitan vidas saludables.

A diferencia del pasado, la sociedad actual, cada vez más invadida de nuevos conocimientos, tecnologías y cambios en lo social y cultura, demanda a las personas aprendizajes más complejos y una educación que no termina en la educación formal, escolarizada, sino que tiene que extenderse durante toda la vida.

Sobre los aprendizajes que los ciudadanos deben adquirir en esta dinámica sociedad del siglo XXI se ha escrito mucho, en especial, en los países de mayor desarrollo. En América Latina, y especialmente, en el caso de Perú, es indispensable el desarrollo de mayores espacios de reflexión sobre cuestiones como las transformaciones que debería sufrir la educación y los aprendizajes para que los ciudadanos peruanos puedan seguir, e inclusive, adelantarse a los cambios que la sociedad irá experimentando.

La Fundación Santillana se ha propuesto contribuir en esa reflexión con la realización del Foro de Innovación Educativa. Para ello está convocando un grupo de personalidades, que desde diversas ópticas y experiencias expresarán sus puntos de vista sobre Educación y Aprendizajes para la Sociedad del Siglo XXI.

 

Convertir el futuro en oportunidad

Una de las preocupaciones principales de las naciones es el futuro de su población, la humanidad y el planeta Tierra. Convertir el futuro en una oportunidad pasa por tener una educación extendida para todos, ofrecida con calidad y ser una respuesta a lo que podría calificarse como una cierta pérdida de la ventaja competitiva en estos tiempos, lo que consiste en que parte de los conocimientos y habilidades que las personas van aprendiendo tiene un menor período de vida útil, sobre todo en el escenario laboral en donde las calificaciones para el desempeño de un puesto de trabajo empiezan a modificarse crecientemente.

La inserción de las tecnologías digitales en todos los ámbitos de la sociedad está obligando a cambios profundos en el desarrollo de la mayoría de actividades sociales y económicas. Es así que, como resultado de la automatización creciente de los procesos productivos, aparecen nuevos puestos de trabajo y desaparecen otros. Una característica es que los empleos que implican destrezas digitales, habilidades no rutinarias y mayores capacidades cognitivas para manejar las nuevas herramientas y procesos están creciendo a un ritmo mayor que los empleos tradicionales.

La educación como desafío frente al cambio

La dinámica de cambio hace más relevante la importancia de la educación y de las competencias para desenvolverse en una sociedad en constante mutación. Hay una alta correlación entre una educación extendida para todos, sobre todo permanente a lo largo de la existencia, y la probabilidad de una nación de alcanzar un mejor estándar de calidad de vida y una posición más ventajosa del país en el competitivo escenario económico internacional.

Siendo así, es imperativo que las instituciones y programas educativos doten a las personas, desde sus primeros años de escolaridad, de las capacidades que les permitan estar siempre aprendiendo cuando sean adultos y, de esa manera, enfrenten la pérdida de capacidad competitiva que se va produciendo en el mercado ocupacional. Es la razón por la que muchos opinan que desarrollar la capacidad de aprender a lo largo de la vida es quizá el objetivo más importante de la educación del futuro. Ella debe responder principalmente a propósitos como los siguientes:

  1. Que las personas enfrenten un mundo complejo, incierto, cada vez más globalizado y desarrollado digitalmente.
  2. Que formen parte del capital humano, actualizado permanentemente, que se necesita para crecer, elevar la productividad, la competitividad y la capacidad de innovación.
  3. Que ejerzan su ciudadanía con actitudes, comportamientos y valores que ayuden a consolidar una sólida cultura cívica, democrática y de sana convivencia.
  4. Que avancen en la conquista de los derechos sociales y económicos, como el acceso a mejores niveles de salud, a un trabajo digno, así como en una plena igualdad y justicia social.
  5. Que estén preparados para concebir y asumir un proyecto de vida.

 

Reto de crecimiento de oportunidades educativas

El Informe de Conclusiones del Diálogo Especializado sobre la Educación de Personas de 18 a más años, organizado en el marco de la formulación del Proyecto Educativo Nacional al 2036, que lidera el Consejo Nacional de Educación, ofrece una idea del reto que tiene el Perú de crecimiento de las oportunidades educativas en las siguientes dos décadas para hacer efectivo el principio de educación a lo largo de la vida. Tomando datos del Censo Nacional de Población y Vivienda 2017 alerta que son más de 18 millones los peruanos de 18 y más años de edad que al momento realizarse ese censo no asistían a un centro o programa educativo.

De otro lado, las estadísticas del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo revelan que de los 16 millones de personas que componen la PEA, 12 millones se encuentran en situación de informalidad. Datos del INEI señalan que existen 1.5 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan, que no solo es significativo el porcentaje de población joven y adulta sin educación básica completa y que muchos que la completaron no cuentan con las competencias necesarias para incorporarse en forma ventajosa al mundo del trabajo ni para desempeñarse en otras dimensiones especiales de sus proyectos de vida (CNE-DVV. Proyecto Educativo Nacional. Informe de Diálogo Especializado sobre la Educación de las personas de 18 a más años. Documento de Trabajo. Lima, 2019).

Hay que añadir también a las personas que cuentan con educación técnica profesional y educación superior universitaria que para mantenerse en el mercado ocupacional tendrán que actualizar sus conocimientos y capacidades periódicamente. Además, como producto del aumento de la esperanza y calidad de vida, habrá una mayor cantidad de adultos mayores que demandarán actualizar o adquirir nuevas competencias, sea para mantenerse en el mercado ocupacional o para dedicar su tiempo en una actividad que les atraiga.

Actualmente, el sistema educativo atiende alrededor de 10 millones de estudiantes. No cabe duda que organizar una educación que triplique tal cobertura y objetivos de aprendizaje demandará un inmenso esfuerzo de la sociedad en su conjunto. Sin embargo, no desarrollar tal esfuerzo podría resultar más costoso para el país.

En los años venideros, la cobertura en educación inicial deberá alcanzar el 100 % convenciendo a los padres de familia para enviar a sus hijos a la escuela a temprana edad. En Educación Primaria deberán resolverse los problemas de accesibilidad y adaptabilidad de los niños lo que origina la marginación de grupos sociales vulnerables que no disfrutan de su derecho a educarse: poblaciones indígenas, poblaciones urbanas segregadas, etc. La deserción en la Educación Secundaria disminuirá drásticamente ofreciendo modalidades de capacitación y desarrollo de habilidades que permita una incorporación inmediata al mercado laboral. Vincular la escuela al entorno social y aprovechar el recurso de las TIC para capacitar y hacer competentes a los estudiantes  y profesores disminuirá la deserción. A la vez, disminuir la reprobación a través de metodología apropiadas mejorarán los índices de eficiencia terminal.

La transformación que necesita la escuela básica

Los niños que hoy nacen es posible que tengan una esperanza de vida que se acerque a los 110 o 120 años. ¿Qué competencias ofrecerles?, ¿Todo debe consistir en ofrecer aprendizajes competenciales?, ¿Qué peso deben tener conocimientos, como la historia, la literatura, el bagaje cultural?, ¿Qué peso la formación tecnocrática, la ciudadana, el desarrollo del aprender a aprender?

El marco legal del sistema educativo peruano dispone que la finalidad principal de las escuelas de educación básica es asegurar que los estudiantes logren los objetivos que están definidos en el currículo nacional. Esos objetivos se proponen:

  1. La formación integral del educando en los aspectos físico, afectivo y cognitivo para el logro de su identidad personal y social, ejercer la ciudadanía y desarrollar actividades laborales y económicas que le haga posible organizar su proyecto de vida y contribuir al desarrollo del país.
  2. La adquisición de capacidades, valores y actitudes para que el educando aprenda a lo largo de toda su vida.
  3. El desarrollo de aprendizajes en los campos de las ciencias, las humanidades, la técnica, la cultura, el arte, la educación física y los deportes, así como aquellos que hagan posible que el educando haga buen uso y usufructo de las nuevas tecnologías.

Para lograr estos objetivos, el currículo nacional ha establecido un perfil de egreso y 31 competencias que deben desarrollarse a lo largo de la vida. Cada competencia comprende un conjunto variable de estándares y desempeños que son el principal referente para la evaluación. Es competente la persona que comprende una situación que debe afrontar y evalúa las posibilidades que tiene para resolverla. Para ello utiliza los conocimientos y habilidades que posee y las disponibles en el entorno; asimismo, combina determinadas características personales con habilidades socioemocionales que la hagan más eficaz en su interacción con otros.

En términos generales, las competencias se alínean con las capacidades, habilidades, actitudes y valores que demanda actuar en una sociedad como la que vivimos. Ellas se trabajan en las ocho áreas curriculares en educación inicial, nueve en primaria y once en secundaria.

Hay competencias, como las de tecnologías de la comunicación e información y gestión del aprendizaje de manera autónoma, que se trabajan transversalmente en todas las asignaturas. A diferencia del pasado, en que la definción del currículo era atribución excusiva de los profesionales docentes, en la época actual comienza a demandarse la presencia de otros actores, como son los empresarios, los politicos, las iglesias, entre otros.

En general, las opiniones de buena parte del magisterio nacional y de especialistas en educación van por el camino de que 31 competencias a lo largo de la educación básica podrían ser objeto de racionalización. En parte, fue el producto de la forma como se fueron tomando las decisiones en la elaboración del currículo nacional: lo deseable hubiese sido partir por la definción de las competencias fundamentales y su trabajo transversal, en vez de definir primeramente las áreas y en cada una establecer las competencias. Evaluar el número de competencias, enfatizar el trabajo transversal de las mismas en las áreas curriculares y dar más énfasis al tratamiento transversal de contenidos sería deseable.

A esos comentarios  se añaden otros por resolver. Entre ellos, los siguientes:

  1. Tiempo disponible de aprendizaje. En la mayoría de las escuelas no es suficiente para todo lo que los estudiantes necesitan. Las escuelas públicas, que son el mayor porcentaje, trabajan cinco horas al día.
  2. Alianza con las familias para extender las horas de aprendizaje de sus hijos en el hogar. Es poco probable que puedan lograr todas las competencias que requieren. Una estrategia de extensión del tiempo de aprendizaje en el hogar son las tareas en casa, pero con un alcance diferente al convencional que implique el uso de Internet. A medida que se incrementa la disponibilidad de equipamiento digital en los hogares, podrían encargarse trabajos que requieran navegar en las redes: buscar y compartir información, investigar, curiosear, descubrir, explorar referencias sobre futuros temas que serán tratados en clase. La internet debe ser un aliado fundamental en el aprendizaje del estudiante.
  3. Favorecer la aplicación de estrategias de integración de áreas y contenidos y de contextualización. Es clave para transitar de un currículo basado principalmente en conocimientos a otro donde el saber ser y saber hacer cobran mayor relevancia.
  4. Conocer y aprovechar las habilidades que los estudiantes traen de fuera de la escuela. En especial, para competencias como la digital, dominio del inglés, deporte, arte, entre otras. La realización de diagnósticos para conocer las habilidades que los alumnos traen a la escuela ayudaría a fortalecerlas, corregirlas o empezar a trabajarlas desde el inicio.
  5. Hacer más efectivos la capacitación y acompañamiento al profesorado. No han sido suficientes para consolidar la adopción del enfoque de competencias en la mayoría de escuelas. Las limitaciones mayores a superar están en los campos siguientes:
    1. Las competencias relacionadas con el aprovechamiento de metodologías como el aprendizaje basado en proyectos, el estudio de casos, el aula invertida, la personalización y aprendizaje compartido.
    2. La adquisición de competencia digital.
    3. La evaluación del estudiante.
  6. Incrementar la disponibilidad de materiales, equipamiento, libros y apoyos de tutores locales para una educación policultural, además de diseños de infraestructura adaptados a un currículo por competencias, a la atención de la diversidad y desarrollo de talentos. Al trabajo de estudiantes y profesores en pequeños equipos, mobiliario desplazable y adaptado al uso de tecnología, wifi de buena calidad y enchufes para cargar los equipos. Hay que superar el déficit de equipamiento que impide trabajar competencias relacionadas con lo digital, el arte, las ciencias y el aprendizaje de un idioma extranjero, donde no siempre existen los recursos y condiciones disponibles en cada escuela.
  7. Disminuir el carácter excesivamente centralista del currículo, la cantidad en demasía de normativa, la obligación de organizar comités para distintos procesos (a veces mayor que el número de docentes que tiene la escuela) y una desmedida solicitud de información a directores y docentes. Son factores que restan tiempo para pensar en la finalidad principal de las escuelas: que los estudiantes adquieran los aprendizajes que necesitan con los estándares de calidad correspondientes. La pregunta que surge en muchos docentes es: ¿cómo desarrollar, por ejemplo, la competencia digital sin equipamiento y material que permita trabajar las capacidades definidas en el currículo?
  8. El currículo debe ser multicultural que incluya educación del medioambiente, educación para la ciudadanía y atención a la diversidad. Asimismo, debe incorporar la deslocalización, la transterritorialidad y la interculturalidad.
  9. Los profesores, líderes en su rol e impulsores de la cohesión grupal, se reconvertirán paulatinamente con la extensión de la educación a distancia o virtual, especialmente porque los formatos de enseñanza presencial son diferentes a los procesos de aprendizaje mediados por las TIC.
  10. El trabajo del profesorado centrado en la lectura y exposición de textos se debe desplazar a la búsqueda de información, lecturas on line, escritos hipertextos/hipermedios para enfrentar la manera actual de aprender y enseñar
  11. Los espacios simbólicos o comunidades virtuales se yuxtaponen a los espacios de las escuelas que son presenciales mezclándose la experiencia virtual con la presencial. Mientras que en la escuela el aprendizaje y la interacción se hacen en tiempos sincrónicos, en el espacio simbólico se hacen en tiempos desconcentrados y policrónicos lo cual es una enorme ventaja.
  12. El uso de memorias artificiales para almacenar información y recuerdos expande las capacidades cognitivas de los profesores y estudiantes, transforma la manera de pensar, hechos trascendentales que transforman la educación inevitablemente.

 

Consideraciones como las expuestas, sobre todo las relativas a los impactos que tendrán las tecnologías en los procesos, espacios y modalidades de aprendizaje, así como en la definición de las competencias fundamentales que requieren las personas, implican reformas sustantivas a la organización académica y de gobernanza de las instituciones educativas.

 

Reformas para un cambio constante

Lo aconsejable es dejar de lado reformas pensadas para el corto o mediano plazo, dando paso a otras donde la característica es el cambio constante, la atención personalizada de necesidades y la presencia intensiva del componente tecnológico. Las instituciones educativas con predominio analógico no tendrán espacio en la oferta de educación y formación. Inclusive en el área rural, donde en muy pocos años será una realidad el acceso universal a las redes de Ia Internet en las localidades más alejadas.

Transformar el funcionamiento de la actual escuela básica no será suficiente. Hay que avanzar en la atención de los jóvenes y adultos que van saliendo de la educación formal y que ingresarán a una muy variada formación continuada. En el Perú es grande el déficit de adquisición de competencias fundamentales para defenderse en la vida que arrastran muchos de los que concluyeron o no su educación básica.

En este caso, una de las tareas principales que debe asumirse es reducir ese déficit e impedir que del sistema educativo regular egresen jóvenes que mantengan o aumenten el déficit de competencias; en otras palabras, asegurar que en la educación básica o superior se adquieran las capacidades para seguir aprendiendo. Una característica relevante de la educación en el futuro tendrá que ser la estrecha interdependencia que debe existir entre la escuela regular, escolarizada, para niños, adolescentes y jóvenes, con la educación continuada, permanente y dirigida preferentemente a los adultos. En esa interdependencia hay que asegurar la identificación de aquellas competencias fundamentales que deben trabajarse a lo largo de la trayectoria escolar y después, durante toda la vida.

El descrito es parte de un marco de referencia clave para discutir en el Foro Transformando la Educación, los cambios que debe experimentar el sistema educativo, las competencias fundamentales que deben trabajarse, las condiciones para asegurar la trasmisión de las mismas y la manera como deben ser fortalecidas y actualizadas en un contexto que va más allá de la etapa escolar: durante toda la vida.

 

Hugo Díaz Díaz es ex presidente del Consejo Nacional de Educación de Perú, planificador de la educación y especialista en el estudio y evaluación de políticas educativas.