Nuevos aprendizajes llegan a la «La escuela que viene»

Continuamos. Después de unas semanas de reflexión pausada y análisis sosegado, Fundación Santillana regresa con su proyecto “La escuela que viene. Reflexión para la acción”. Este arrancó el pasado mes de mayo, en plena crisis educativa por la COVID-19, cuando millones de estudiantes tuvieron que abandonar precipitadamente las aulas.

Durante los tres meses que duraron los primeros ciclos de “La escuela que viene”, Fundación Santillana reunió a las voces protagonistas del momento educativo que estábamos viviendo. En total, 107 personas de 30 países: docentes, estudiantes, familias, investigadores, periodistas… Una red de personas involucradas en la educación de maneras diferentes pero preocupadas por lo que estaba ocurriendo en esos momentos.

¿Sobre qué se ha conversado?

Se conversó sobre el sentido de la escuela, sobre la evaluación de los aprendizajes, sobre la escuela digital que nos está dejando la pandemia, observamos la escuela con otras miradas y la escuchamos desde voces diferentes. Todo ello quedó plasmado en un documento repleto de claves y aprendizajes.

Ahora Fundación Santillana, con los pilares de lo aprendido ya bien sujetos en el suelo, continua su camino hacia la escuela que viene, hacia la escuela que nos está llegando ahora y a la que va a ser dentro de unos meses, de unos años, cuando la incertidumbre que ahora nos atenaza se haya convertido en hechos palpables en las aulas.

La escuela es el eje central de este proyecto: ¿hacia dónde va?, ¿qué sentido tiene en estos momentos?, ¿está ofreciendo a los estudiantes una educación de calidad?, ¿debemos repensarla en estos momentos para hacerla mejor?, ¿qué le pedimos a las administraciones educativas?, ¿cuáles son las necesidades de los estudiantes en momentos como el que estamos viviendo?

Un proyecto que sigue sumando voces

Poco a poco conseguimos dar respuesta a estas preguntas sumando voces, escuchando lo que tienen que decir desde su experiencia. Es necesario tomar conciencia de la importancia de la escuela y también seguir generando debate. ¿Acaso no somos ahora mucho más consciente que hace unos meses del rol de la escuela? ¿No deberíamos revalorizarlo entre todos/as? Es el momento.

Por eso continuamos con este proyecto. Queremos seguir aprendiendo a través de esas voces y ser más conscientes de las necesidades que en estos momentos y de cara al futuro tiene la comunidad educativa.

Y ahora que volvemos queremos dar continuidad a este proyecto otorgando en primer lugar a los estudiantes todo el protagonismo que debemos darles. Son ellos quienes forman parte fundamental de la escuela, quienes la construyen y para los que la escuela existe. Los estudiantes son nuestro futuro y sin ellos no hay vida en la escuela. Ellos estarán en el ciclo “Los estudiantes en la escuela que viene”.

Las preguntas clave

¿Cómo construir una escuela de los estudiantes?, ¿con qué prácticas educativas? ¿en qué tiempos y en qué lugares?, ¿qué es la escuela? ¿dónde descansa su esencia: en el edificio o en el currículo?, ¿en docentes o en estudiantes? Los conversadores tratarán de dar respuesta a estas preguntas que el propio Alfredo Hernando, psicólo y creador del proyecto Escuela21.org y moderador de la mesa, ha formulado ya para que vayamos pensando en ellas con la mente clara.

¿Y quiénes serán estos conversadores? Melina Furman, profesora de la Universidad de San Andrés e investigadora del CONICET (Argentina); Miguel López, maestro de infantil y primaria y autor del proyecto El Hematocrítico (España) y Anna Forés, profesora de la Universidad de Barcelona y directora adjunta de la Cátedra de Neuroeducación UB-EDU1st (España); a los que se sumarán los estudiantes Yael Crupnicoff (Argentina), Sebastián Jaramillo (Colombia) y Guzmán Fernández (España).

Los nuevos ciclos que nos esperan

Este será el punto de partido de los nuevos ciclos. Pero, además de escuchar a los estudiantes, Fundación Santillana quiere abordar temas tan significativos en estos momentos como las políticas educativas de la escuela que viene. El asunto no es menor. Precisamente en muchos casos y en  muchos países son esas políticas educativas las que impiden a la escuela desarrollarse plenamente y a sus estudiantes poder aprender en un momento como este, de transformaciones no planificadas y de continuidad académica incierta. ¿Tal vez las administraciones necesitan reenfocar unos sistemas de aprendizaje impuestos?

Estos ciclos continuarán abordando un tema fundamental, especialmente en Iberoamérica, como es el de las “otras escuelas”. ¿Cómo está trabajando esos centros con sus estudiantes en estos tiempos de crisis? Aldeas, selvas, hospitales… Miles de niños cuya conexión fundamental con el mundo es la escuela, se han quedado sin ella en estos meses. Queremos saber cómo están trabajando y qué están recibiendo sus alumnos. Hay muchas escuelas y muy diferentes.

Pero también hay algo sobre lo que debemos tomar conciencia plena en estos momentos de incertidumbre. No sabemos qué nos deparará siquiera el futuro más inmediato, ni cómo será el mundo dentro de años, incluso meses. Por eso plantearemos una conversación para tratar de despejar la gran incógnita sobre qué hay que aprender hoy en la escuela que viene, esa que viven los estudiantes ahora, pero también la que viene.

Objetivo: generar conversación y obtener aprendizajes

Nuestro objetivo es tratar de obtener nuevos aprendizajes con todos estos ciclos. Queremos seguir generando conversación a través de este proyecto, al que ya se han unido miles de personas. Queremos que la participación entre todas las personas a las que nos une la educación siga siendo una realidad. Sabemos que en estos momentos la escuela necesita un cambio y queremos hacerlo posible entre todos.

Por eso esperamos poder aportar soluciones, dar respuestas, abrir mentes, despertar conciencias. Entre todos/as podremos hacerlo a través de este espacio de participación que se llama “La escuela que viene”. Por eso, te invitamos a unir tu voz a este proyecto y a formar parte de él enviándonos tu contribución para que entre todos la conversación sea más rica, tenga más matices y nos de argumentos para elaborar una reflexión profunda.

Porque la educación nos une.