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Lanzar «La escuela que viene» para Iberoamérica, por Emiliano Martínez

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Para nadie es un secreto que vivimos tiempos convulsos. A los conflictos y problemas ya desgraciadamente crónicos en el contexto iberoamericano, como la pobreza, el hambre y la desigualdad, se une la crisis provocada por la COVID-19, que ha obligado a los docentes de toda Iberoamérica a repensar -individualmente y con sus centros- cómo digitalizar su enseñanza, cómo generar oportunidades de aprendizaje para sus estudiantes y cómo hacerlas llegar (y hacerlas posible) a todos ellos, incluyendo aquellos que viven en situaciones desfavorecidas, que precisamente se pueden ver gravemente afectados por el confinamiento.

Una crisis que no solo tiene consecuencias sanitarias, sino que también trae consigo vientos poderosos de incertidumbre económica y financiera que van a impactar sobre el progreso económico y social de los países. Por eso, con ilusión y compromiso, comparto el nuevo proyecto de Fundación Santillana La escuela que viene. Reflexión para la acción. Con esta iniciativa Fundación Santillana pone en marcha un proceso de reflexión –entendida como una forma de conocimiento- a modo de análisis y propuesta global que oriente la acción, con el objetivo de contribuir al debate, la reflexión, la adaptación y la reformulación de la escuela y la educación para toda la vida.

 

Reforzar la educación para enfrentarnos a esta situación

La situación en que nos encontramos debería obligar a convertir la educación en uno de los objetivos principales de la acción de los gobiernos, pues de esta forma se fortalecería la capacidad de las personas y de los países para hacer frente a la actual situación y a los futuros problemas que acontezcan.

La necesidad de que ella figure de manera destacada en la agenda y en las preocupaciones de los dirigentes políticos y sociales y en el interés público de los ciudadanos se ha puesto de manifiesto cada vez que en nuestras sociedades queda relegada como otro de los temas de fondo ante los apremios de urgencias diversas. Sin embargo, una vez más, ha quedado patente que la educación no parece ser urgente, a pesar de que sabemos lo importante que es para el futuro de los pueblos.

 

Un impulso al quehacer educativo Iberoamericano

En La escuela que viene. Reflexión para la acción queremos reivindicar el papel de la educación en cualquier visión prospectiva, queremos abrir líneas de reflexión y alimentar el debate entre los profesionales, queremos generar un aporte para seguir pensando tanto en la situación actual de la educación como en las propuestas que ojalá sirvan para dar un gran impulso al quehacer educativo iberoamericano durante la próxima década.

No es una tarea sencilla, hay que reconocerlo. La necesaria reflexión sobre el sentido de la educación y sobre las estrategias de cambio se topa con la pérdida de perspectivas en el momento actual.

En el ámbito educativo, también sin duda en el campo social, son muchos los retos pendientes.  ¿Es posible enfrentarse a tal magnitud de problemas con los enfoques y las estrategias utilizados hasta el momento? Sería un error tratar de resolver los problemas existentes en los países iberoamericanos con los esquemas que hemos venido utilizando en el pasado.

 

Diseñar nuevas formas de cooperación

Tampoco es positivo considerar que los nuevos retos que proceden de la sociedad de la información puedan abordarse de manera similar en todos los países de lberoamérica. Hace falta una nueva visión sobre el sentido de la educación que permita diseñar nuevos modelos y estrategias de acción y nuevas formas de cooperación. En La escuela que viene. Reflexión para la acción tenemos un gran desafío por delante, pero aceptamos este desafío, como decía antes, con ilusión y compromiso, porque la educación nos une.

Emiliano Martínez, vicepresidente de la Fundación Santillana.

Para conocer más sobre esta iniciativa, puede visitar la web https://laescuelaqueviene.org