¿Cuál es el sentido de la escuela en estos momentos? Por Inés Dussel

Inés Dussel, una de las voces educativas más sólidas y respetadas de Latinoamérica, docente e investigadora en el departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav en México y colaboradora de numerosas universidades, instituciones y organizaciones transnacionales, recuerda una escena que hace diez años le marcó pedagógicamente. Fue el 24 de marzo de 2010, durante un acto cívico por la conmemoración de la dictadura militar en Argentina. “Hicieron un acto cuatro escuelas primarias en lo que era un campo de concentración, un campo de detención clandestino en la ciudad de Buenos Aires. En términos de acto escolar no fue muy logrado porque no estaba muy pensado para niños, sino para otros adultos, y los discursos eran muy difíciles. Pero al final había una canción de Charly García, Inconsciente colectivo, un himno contra la dictadura, y todos los niños la cantaron. Después yo hablaba con varios de ellos y me decían que la canción les encantó. Y yo me decía: ‘Bueno, no sé qué aprendieron, pero aprendieron que para esta comunidad, esto es importante’. Nos parece poco, pero es un montón. Si uno logra que la escuela transmita qué es importante para esta comunidad: formas de solidaridad, formas de memoria, formas de trabajo, modos de hablar… Me parece que la escuela es el lugar de todo eso”.

El recuerdo de Dussel pone de manifiesto la importancia que para ella tiene la escuela. Y la reflexión, publicada en nuestra sección de #EnclaveFS hace unas semanas, remarca el significado de la institución en estos momentos, cuando nos encontramos a pocos días de que en España comience el curso, un curso diferente, extraño, lejano a lo que conocemos.

Relevancia de la escuela

El pasado mes de marzo los alumnos tuvieron que abandonar precipitadamente los colegios. La salud entonces era lo primero y nadie puso en duda de que esa decisión era la mejor. Sin embargo, el papel de la escuela ha ido tomando cada vez más relevancia a medida que pasaban los días en los que los estudiantes no podían asistir a ella.

Es innegable el reconocimiento de su papel social fundamental durante estos meses. Un papel en el que muchos tal vez no habían reparado. Tuvo que llegar esta pandemia para que nos diéramos cuenta de la necesidad de la escuela en toda su dimensión.

Inés Dussel

Por eso, para Dussel, “la escuela debe plantearse cuáles son las referencias culturales relevantes para la sociedad y aplicarlas al currículum”.

Pero, comencemos por el principio, por el sentido que la escuela tiene en estos momentos. La escuela es un lugar para estar juntos, para mirarse, para tocarse, para interactuar, para aprender de los demás y compartir. Si eso no existe, ¿existe la escuela?

Lo cierto es que la escuela es un sitio donde el alumno se aísla de lo que pasa fuera y se adentra en una dimensión diferente donde lo que pasa en casa o en su entorno deja de existir, especialmente cuando el entorno doméstico no es apropiado. Y eso es necesario. El texto En defensa de la escuela lo explica con gran profundidad. “Las niñas, sobre todo, que tienen que hacer un montón de tareas domésticas, pueden llegar a la escuela y ser niñas, pueden llegar a la escuela y ser estudiantes y un rato hacen otra cosa y un rato las conecta con un mundo que -aquí yo uso esta frase muy linda de Hannah Arendt-, les permite alzarse sobre sus hombros, les permite llegar un poco más lejos”, reflexiona Dussel.

La tecnología y sus escenarios

La investigadora afirma con rotundidad que los escenarios de aprendizaje han sido mucho más complejos de lo que algunos defensores de la tecnología preveían. La realidad la ha dado completamente la razón. Las desigualdades en el acceso a la misma o en la forma de manejarla han aparecido con especial intensidad. Por eso, ella es partidaria de no dejar la escuela “tal y como está”.

Una de los aspectos que cambiaría sería el papel socioemocional del colegio, fundamental para los estudiantes. Sin embargo, el diseño curricular no facilita que ese papel pueda potenciarse en muchos centros. “Veo que en muchos diseños curriculares está entrando la cuestión de la educación de lo socioemocional y, si bien me gusta que se reconozca la importancia de esta educación, me parece que, a veces, la resolución que esto tiene no es la mejor, porque es muy en la línea de una programación de las emociones que no me parece ni deseable ni posible. Entonces, bueno, hay cierta confusión respecto a que sabemos que la escuela hace muchas más cosas y queremos darles una forma curricular, pero esa forma curricular muchas veces es bastante rígida y no ayuda precisamente a flexibilizar formas de trabajo en la escuela”.

¿Cuál es su objetivo?

Sin embargo, de nada sirve plantearse la necesidad de la escuela como espacio físico al que acudir si no entendemos cuál es su objetivo. Uno de ellos es el desarrollo de la autonomía intelectual del estudiante, “ese el gran norte y el gran desafío”, dice Dussel. Libertad y autonomía intelectual son dos conceptos que solo se aprenden yendo a la escuela. Dussel menciona su interés por la pedagogía de Philippe Meirieu, que dice que hay que aprender en libertad y de manera regulada.

“Es siempre una tensión entre regulación y libertad. Para mí, la pregunta -y estos días me aparece mucho más- es cómo haces para dar una clase en línea que termina siendo una cuestión muy de instrucción programada muchas veces: tiro una tarea, corrijo, vuelve… Es muy circuito como de feedback y eso no produce autonomía intelectual, más bien lo contrario… Autonomía intelectual es también autonomía afectiva. Porque también ahí tenemos que discutir con nosotros mismos una forma de pensar la escuela, de pensar la educación, la enseñanza, la transmisión, el aprendizaje como meramente cognitivo. Yo soy un cuerpo que aprende, soy un cuerpo que aprende y siente, que piensa y siente, que piensa, siente y hace. Y toda esta idea me parece que hay que pensarla más integralmente. Y la autonomía afectiva hoy también se nota porque, efectivamente, si estás solamente en tu casa y solamente con tu mamá, tus hermanitos, tu papá cuando está o los que estén en tu casa, te pierdes una posibilidad de otras redes que son las que te otorga la escuela: otros adultos, otros niños que te devuelven otra imagen propia. Y todo eso contribuye mucho también a una autonomía intelectual”.

Más allá de lo curricular…

El encuentro con otros, el intercambio de ideas, de aprendizajes, de experiencias, las emociones que nos transmiten los demás, el aprender a socializar, a ser autónomo… Son infinitas las enseñanzas de la escuela más allá de lo estrictamente curricular. De ahí que la vuelta al colegio sea imprescindible y más importante en ciertos casos que algunos de los riesgos que se puedan correr.

Inés Dussel reconoce aún más: “Creo, por ejemplo, que lo que está sucediendo a nivel de las disciplinas artísticas, del diseño, de los medios digitales, vale la pena mirarlo porque es uno de los espacios donde vemos más transformaciones, junto con el de la Lengua, con respecto a las didácticas. Aparecen cosas nuevas, aparecen didácticas más de la creación, de la participación, confusas muchas veces, no muy interesantes otras, pero a veces sí. Y a mí me gustan mucho algunas. También ahí el sistema francés, por ejemplo, está poniendo mucho más Historia del Arte, medios digitales… Y a mí me gusta mucho esa idea de que Historia del Arte sea una disciplina importante porque, si vas a trabajar hoy como trabajamos —redes sociales—, la imagen es importante”.

En la escuela se aprende mirando. Unos ojos bien abiertos son la mejor herramienta para aprender y para saber qué preguntas se deben formular. Porque la escuela es un sitio donde hay que formular preguntas, no solo esperar respuestas.

¿Cuánto tiempo hay que ir?

Pero cuando llega el momento de plantearse durante cuánto tiempo es importante asistir a la escuela, muchos miembros de la comunidad educativa no son capaces de encontrar la solución.  “Aquí hay también una conversación muy interesante que estamos teniendo entre muchos colegas: ahora que aprendimos a trabajar virtualmente, ¿es necesaria la escuela todos los días, tantas horas? Y es una conversación importante. Yo creo que, de cualquier manera, quizás no sean necesarias tantas horas, pero estoy segura de que hace falta cierta continuidad, cierto tiempo para que ciertos logros intelectuales y afectivos tengan lugar”.

El comienzo de curso está a la vuelta de la esquina en muchos países. En otros, ya se ha hecho efectivo. Ahora más que nunca es necesario reflexionar sobre el sentido de la escuela, sobre su finalidad, sobre su objetivo y su verdadera necesidad.

La escuela es imprescindible para el desarrollo formativo y emocional de los estudiantes. ¿Más o menos horas? En estas circunstancias, hay que seguir las recomendaciones sanitarias. Volver al aula es algo que la mayoría de los alumnos/as piden a gritos. Incluso algo que es emocionalmente necesario para su desarrollo como personas.

Las palabras de Inés Dussel nos ayudan a entender mejor esa importancia, analizada, estudiada y reflexionada desde la experiencia.

Comienza una nueva etapa para la escuela.

La educación nos une.